La historia de Noam Levy

Noam Levy, socorrista senior y operador de la central de Magen David Adom en Jerusalén, comparte:

«Una de las llamadas que más me marcaron fue la de una niña que informó que unos terroristas habían irrumpido en su casa. Estaba en el cuarto de seguridad con su familia, en el kibutz Be’eri, cuando los terroristas lanzaron granadas adentro. Me contó que le habían disparado a ella y a su padre. Intenté ayudarla a colocar un torniquete en las
arterias para detener la hemorragia, pero cortó la llamada porque en ese momento entraron más terroristas a su casa. Después volvió a llamar y mantuvimos una videollamada con ella. Le pedí que estuviera en silencio y que me mostrara
el estado de las heridas de su padre. En ese momento entendí que la madre y un hermano habían sido asesinados. Ella tenía una herida de bala en las piernas y no podía moverse. Me dijo que su padre respiraba con estertores. En el video vi que todo el cuarto de seguridad estaba lleno de esquirlas y que el padre tenía múltiples disparos en las piernas, estaba inconsciente y respiraba.

Le pedí que se arrastrara hasta el armario e intentara traer alguna prenda para ponerle un torniquete a su padre, pero volvió a cortar cuando los terroristas estaban fuera del cuarto de seguridad. La perdí. No sabía si la habían asesinado o secuestrado.

Durante dos días comprobé una y otra vez si había alguna señal de vida de ella, y no encontramos nada. Para nuestra alegría, unos días después una oficial de turno que trabaja con nosotros contó que ese mismo día su esposo había conducido una ambulancia al sur para atender a los heridos, y que según él muy probablemente la había evacuado a ella y a su padre al hospital.

Unas semanas después conocimos a la niña en el departamento de rehabilitación de Tel HaShomer. Ella y su padre sobrevivieron, aunque al padre le amputaron la pierna por las numerosas heridas de bala. Fue emocionante verla caminar después de que ni siquiera había podido arrastrarse por la herida. Es una heroína; nos dio mucha fuerza, incluso en medio del infierno.

Ella se comportó y funcionó con sangre fría, junto a sus padres heridos, aguantó y se comunicó con nosotros de manera excelente. Si nuestros niños, niños pequeños, pueden realizar acciones así, de héroes, no tengo duda de que superaremos todo este infierno. Nuestro pueblo tiene fuerzas enormes
y eso fortalece. Estoy orgulloso de mis compañeros, la gente de la central. Vi a operadores de la central salir afuera y desmoronarse llorando. La presión y la angustia personal y nacional quiebran, pero todos se movilizaron y fueron profesionales y concentrados. Esa es la valentía del equipo de la central, comportarse y salvar vidas en medio del caos del terreno», dice Noam.

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